lunes, 8 de enero de 2007

Memoria Histórica

He venido a denunciar un hecho, resulta que me molestan las quejas sobre la inmigración, sí sí, lo sé, soy consciente de que es un tema muy polémico y que casi todo tiene su justificación lo sé. Sé que sus niños tienen prioridad sobre los nuestros, por poner un ejemplo, y no es justo, también lo sé. Yo misma me he quejado más de una vez, nos dejamos llevar por aquello que nos toca la fibra, pero tenemos que tener cuidado.

Sólo quiero que cada vez que veáis a una persona de otro país venir al nuestro a ganarse la vida o un futuro mejor no desesperéis. La inmensa mayoría huye de su tierra para poder sobrevivir, en el mejor de los casos, porque otros, ni llegan. Pierden sus vidas en el camino, o bien llegan a un país donde son repatriados al tocar tierra, o bien, se convierten en carne, mero ganado para el disfrute de pervertidos, o malignos magnates del tráfico de órganos. Son casos extremos, lo sé, pero es una realidad y no hay que olvidarla.

Por otra parte, sé que son mano de obra barata, cosa que a los empresarios les viene genial, y a los españolitos de a pie, nos fastidia en temas salariales y nos perjudica en ofertas de trabajo, que no se cojen porque hay millones que desean ese sueldo que a nosotros nos parece una vergüenza para cualquier persona.

También los hay que roban, trafican con drogas, trafican con las personas y con los "tan ansiados papeles" de sus compatriotas. Pero esos también los tenemos aquí, permitidme recurrir a un tópico "hay de todo, como en todas partes".

Estos temas son competencia del gobierno y de la UE, que para eso está, si no podemos asumir la inmigración inminente, que se tomen medidas a nivel gubernamental, pero lo que no estoy dispuesta es a que lo convirtamos nosotros en xenofobia.

Quiero recordaros que no hace tanto tiempo, nuestros padres, o nuestros tíos, o seguro que conocéis a alguien, tuvieron que salir de España, porque aquí no podían vivir, no podían mantener a sus familias, y tuvieron que emigrar a países como Alemania, Suiza, Francia, etc. , para poder alimentar a los suyos, y poder ofrecerles un futuro. Y ellos fueron la mano de obra barata allí, y los "currantes" que reconstruyeron una Europa destrozada por la guerra.

No pretendo comparar las épocas, ni disculpar a nadie, pero la Historia es cíclica, y tal como fuimos nosotros, y ahora vienen ellos, podemos encontrarnos nosotros, o nuestros hijos, en una situación parecida. Por lo que desde aquí, quiero deciros que procuremos, antes de emitir juicios, entender la situación de aquellos que vienen a nuestro país buscando simplemente una vida.

L.

3 comentarios:

R & Mc dijo...

Es una magnífica observación. En realidad cualquiera con dos dedos de frente debería ser capaz de llegar a conclusiones parecidas. Pero nos cuesta pensar en ello con madurez. Sí, yo he nacido aquí y de aquí no me he movido. Pero mis padres emigraron de sus respectivas tierras para construir una vida mejor en otro lugar. Sigue siendo el mismo fenómeno, pero a escala menor. Imagino que nos movemos por lo que nos empuja a vivir/sobrevivir, aunque ello conlleve adaptarse a situaciones difíciles. Tan difíciles como abandonar tu hogar, trabajar en condiciones abusivas o algo peor. En fin... esto es algo que muchos países llevan viviendo desde hace mucho, mucho tiempo pero que aquí está a medio proceso. Creo que de todas maneras, la paranoia global ha descendido claramente en los últimos años. En mi ciudad, los marroquíes están muy integrados (cosa que NO ocurre con inmigrantes ecuatorianos, por ejemplo). Tiempo al tiempo.

R.

R & Mc dijo...

Totalmente de acuerdo.
Supongo que lo que "calienta" a las masas es el hecho de que se les discrimina tanto negativa como positivamente, en vez de integrarlos para lo bueno y lo malo.
En fin, como dice R., aún nos queda camino qué recorrer.

MC.

Lady L dijo...

Exacto chicos, nos queda mucho que hacer, y como siempre, cuanto más consciente seamos a nivel individual, más conciencia social podemos crear, y menos meteremos la pata, llevándonos dejar a veces por la tensión de algunas situaciones.

Otra cosa que me gustaría añadir es que yo misma, soy inmigrante en la ciudad en la que vivo, aunque provenga del mismo país, y por tanto comparta la cultura. Aún así, muchas veces me invade la morriña de mi tierra, mis amigos, mi familia, el ritmo de vida, y todos los olores que echo en falta, como la tierra mojada, el cambio de estación que se percibe en el aire,que aquí están tapados por la polución, el olor de las humeantes chimeneas, etc. Cuanto más no echará de menos alguien que esté a más de 2000 km. de su hogar, y que además no tiene medios más que para viajar a lo mejor cada cinco años. Por eso, intentemos con la calidad humana que deberíamos tener, que se sientan como en casa, y que puedan crear su hogar aquí si así lo desean.

L.