miércoles, 7 de mayo de 2014

En pie

Y el mundo puede caerse a mi alrededor, pero yo seguiré aquí, en pie, creándolo de nuevo y mejor.

Y la vida podrá darme mil golpes, pero yo seguiré aquí, en pie, soportándolos sin devolverlos.

Y me fallarán las piernas y me caeré en mil momentos, pero yo seguiré aquí, en pie, levantándome de nuevo.

Y podrá mi corazón romperse una y otra vez, pero yo seguiré aquí, en pie, cosiéndolo más fuerte.

Y podrá mi alma sangrar sus lágrimas, pero yo seguiré aquí, en pie, recogiéndolas y aprendiendo.

Y podré perder mil batallas, pero yo seguiré aquí, en pie, luchándolas todas.

Y podré equivocarme infinitas veces, pero yo seguiré aquí, en pie, reconociéndolo y enmendando mis errores.

Y podré sufrir lo indecible, pero yo seguiré aquí, en pie, curándome y empezando de nuevo.

Y podré perder la luz en el camino, pero yo seguiré aquí, en pie, encendiéndola de nuevo.

Y moriré algún día tras haber peleado hasta la última gota de sangre.

Pero yo, yo seguiré aquí, en pie, luchando hasta que ese día llegue.

martes, 4 de marzo de 2014

Cuando todas las luces se apagan

En algún lugar de la mente se esconde. Lúgubre. Oscuro. Acechando.

En algún rincón de la mente se oculta. Paciente. En guardia. Acechando.

Se camufla entre pensamientos habituales. Se acopla a los diferentes grupos haciéndose pasar por un igual. No lo es. Lo sé. Le vigilo.

Cuando todo el mundo se ha ido y la noche se cierne. Aparece. Camina descalzo, sin hacer ruido. Sigiloso va buscando el mejor lugar. Revisa los pensamientos del día siguiente, los lee, estudia los movimientos y descubre los diferentes puntos débiles. Marca sus blancos con una cruz negra. Vuelve a esconderse. Sigiloso. Siempre alerta. Observando. Buscando y hallando con precisión el punto de presión más doloroso.

Espera tranquilo en la oscuridad. Su oportunidad se aproxima. Lo sabe. Más tarde o más temprano, toda mente comete un error.

El momento llega. Dispara sus dardos envenenados. Rápido. Discreto. Sutil. Eficaz.

La ponzoña comienza a expandirse poco a poco. De algo irracional, ilógico va tiñéndose de duda, le ceden espacio y cambia a sospecha, va ganando fuerza con rapidez. Se convierte en hipótesis a valorar. Evoluciona a planteamiento veraz y éste a otro, se extiende, se contagia, se apodera de todo cuando hay y justo en ese momento, justo cuando a punto está de verse vencedor...una gran explosión de luz le ciega. Se retuerce. No ve nada. Dolorido se deja caer en el suelo. Sangre. Negra. Herido. Huye. Nadie llora.

Volverá.

Alguien respira. Sonríe. Antes lloró. Antes sufrió. La búsqueda dolió, fue peligrosa. Paciente. Perseverante. Le encontró. Le siguió. Le cazó. Le hirió. Le venció.

Sé que siempre estará ahí, oculto en las sombras, acechando en la oscuridad. Le he visto. Sé quién es. Sé cómo trabaja. Cada vez que lo intente, estaré ahí. Preparada para derrotarlo. Preparada para ganarle. Cada vez.

jueves, 27 de febrero de 2014

Acantilado

Era como si hubiera vivido ya varias vidas y en cierto modo se hubiera cansado ya de hacerse preguntas. Había conseguido demasiadas respuestas y muchas de ellas no le causaban placer, más bien lo contrario; había alcanzado tanta sabiduría que dejó de creer en la magia. Para él, no existía; en un mundo tan terrible como el que había conocido, no podía haberla, el horror de la guerra, el dolor del corazón, la pérdida de su familia y amigos, la ambición desmedida, el egoísmo, la pereza, la mirada de un niño en ese instante antes de morir, en fin…todo aquello había destrozado para siempre ese frágil órgano, había arrasado con cualquier posibilidad de creer que aún había algo maravilloso en el mundo a pesar de toda esa negrura.

Le había llevado tantos años levantar aquel muro que sin él no podía considerarse a sí mismo. Antaño fue una piedra, más tarde una roca, luego dos, y así sucesivamente, con cada nuevo golpe ganaba altura y consistencia hasta que llegó a construir un acantilado. Aquella era su manera de protegerse de las olas, de la violencia del mar y del viento, de la lluvia, de los rayos y funcionaba ¡caray si funcionaba! según él era lo mejor que había hecho en toda su vida. Mientras él tuviera el control podía vivir más tranquilo, no feliz por supuesto, pero aquello era una utopía para él, simplemente era un término del diccionario en el que obviamente no creía, quizá hubo un tiempo en que sí, pero desde luego ese tiempo había quedado relegado a ese rincón cubierto ahora de polvo, ese rincón en el que las almas perecen hasta que el cuerpo decide irse con ellas.

Había perfeccionado tanto su método, que hasta eso era brillante en él. Aquel inmenso conjunto de rocas tenía incluso belleza, producía una extraña fascinación. Un trabajo de ingeniería excelente desde luego, no parecía construido por el hombre, pero como sí lo era, no había contado con el margen del error humano. Igual que le protegía de lo malo, también le protegía de disfrutar con alegría de la luz del sol, del cielo despejado, de la quietud del mar en calma, del sonido de los pájaros, ése fue el precio que consciente o no estaba pagando. Aquello fue lo que le hizo olvidar que a veces, cualquier humano, por brillante que sea necesita dejar entrar la luz para que su propia luz interna pueda volver a encenderse e iluminar de nuevo su alma.


Cuentan los ancianos del lugar, que hubo una tormenta tan fuerte que el cielo parecía partirse en dos, parecía que el mar cubriría la tierra entera. El ruido de los truenos era ensordecedor, todos creían que se acercaba el fin…incluso él temía por su propia vida, aquella vida que en ocasiones, en la oscuridad, veía ya con indiferencia. Afortunadamente cesó de repente y el cielo que se vio después de aquello todavía llena de esperanza los corazones de la gente, el sol era de un azul maravillosamente dulce, el sol iluminaba calentando lo justo, la brisa soplaba, el mar se calmó y fue uno de los días más bellos que tuvieron la suerte de disfrutar. Aquel día, al volver a su estudio, vio que la tormenta había venido con una misión, justo antes de acostarse, en ese momento conocido como duermevela, descubrió una grieta en su acantilado particular, pudo verla, porque de ella salía un pequeño rayo de luz.

martes, 31 de diciembre de 2013

Extraño Final de Año

Por momentos diría que 2013 ha sido un año horrible, para olvidar, para meterlo en una bolsa de basura y tirarlo para siempre…PERO si repaso… realmente me ha dado muchísimo de todo; de lo tremendamente especial, de lo feliz, de lo mejor, de lo bueno y también mucho de lo menos bueno, de lo malo, malísimo y de lo peor. Así que al menos puedo decir que ha sido completito e intenso.

Toca valorar la primera parte y guardársela para siempre en el corazón, de la segunda parte toca aprender y dar las gracias (aunque no me apetezca una mierda cuando recuerdo todo lo malo). Dar las gracias al menos por tener la capacidad de ver que en esta parte hay una doble lectura: oportunidad para aprender, afrontar, enfrentar, luchar, superar y, en definitiva, crecer, seguir creciendo, evolucionando, aprendiendo de los errores y de los aciertos. 

Tengo ganas de despedirme de este año de una vez porque últimamente me cuesta recordar todo lo bueno que me ha pasado. Hoy, a unas horas de finalizarlo me pongo a hacer balance de todo el año…y no puedo decir que haya sido una mierda. He vivido tantas situaciones distintas este año, que me parece imposible que todo haya ocurrido en 365 días. Entono un gran 'OMFG' porque me cuesta comprenderlo, todo ha ido demasiado rápido, todo ha sido demasiado intenso, muchas cosas que hacer, muchas cosas sin hacer, muchos proyectos pendientes sin iniciar, mucha frustración por no estar en el lugar, en el momento, mucha gente sin cuidar incluida yo misma, mucha gente nueva a la que conocer, nuevas oportunidades que aprovechar, todo ha ido sucediendo rápido y sin tiempo apenas para digerir, siempre con prisas, con las horas contadas duplicando sus minutos y suma y sigue…Demasiada urgencia, demasiadas veces oyéndome decir, 'es que no puedo ahora', 'es que no tengo tiempo', 'me lo guardo para cuanto tenga tiempo', demasiadas palabras que suenan a excusa, demasiadas cosas encima que había que solucionar sobre la marcha y no te pares porque no te lo puedes permitir. Estrés, estrés, estrés. Nunca máis. 

Todo eso me ha llevado sin pretenderlo, ni ser capaz de adivinarlo, a un final de año en el que todo ese acumulado me ha explotado en toda la cara, justo al conseguir tener más tiempo para mi trastocando por completo todos mis planes. Ese momento era el que llevaba deseando todo el año para poder ponerme en marcha. Todo se me ha venido encima, me ha removido las entrañas y cuando parecía que lo estaba haciendo bien,  recuperando el ánimo y comenzando a reorganizarme, pum, pasaba algo nuevo y me volvía a remover entera por dentro. Agotamiento. Creo que todo este año de locura iba haciendo mella en mi cuerpo hasta sorprenderme con lo que yo llamo, 'la traca final'. 'Que no quieres caldo, Laurita? Pues dos tazas, guapa!' Ahí tienes, suma a tu lista de cosas pendientes que gestionar, emocionalmente hablando, esta traca tiroidea. Mira…lo pienso ahora y me descojono sola. Yo paso de vivir así, no tiene sentido. Este año me lo pienso montar diferente, sí señor. 

Intenso, sin duda, todo ha sido muy intenso. Es por eso que ahora veo lo malo con tanta claridad y a veces me bloquea de tal manera que soy incapaz de pensar en todo lo positivo, en todo lo bonito que me ha pasado, en todo lo que me puede pasar todavía, en todo lo bueno que tengo dentro y a mi alrededor, en toda la gente maravillosa que hay en mi vida y que siempre están ahí. En todas las cosas nuevas que este año he podido conocer y vivir; en definitiva, no pienso en el lado dulce, cálido y lleno de luz. No pienso en los logros, en los retos superados, en las oportunidades que me han llegado y que he sabido aprovechar, en que este año he cobrado 2 veces por hacer lo que me gusta, en que ayudado a los demás a perseguir sus sueños, en que he sido capaz de salir airosa de situaciones que quizá para otras personas no fueran complicadas pero sí para mi; no pienso en que tengo una familia maravillosa, en que me he salvado una falange de un dedo, en que he rodado 2 veces, en que soy más mayor y más sabia que antes, en que me estoy haciendo más fuerte, no pienso en todo esto…hay que joderse…cómo somos los humanos...o como soy…a veces parezco tontica :)

Tengo tantas cosas por las que dar las gracias y tantísimos momentos buenos, buenísimos y felicísimos vividos durante estos 365 días que ahora mismo tengo unas ganas locas de salir a la calle y ponerme a 
gritar a los 4 vientos que gracias, gracias por hacerme vivir, sí duele, pero si duele es porque se es capaz de sentir. Estoy muy feliz de estar viva y, dentro de mi caos particular, saber ver que soy súper afortunada. ¿Por qué se me olvida esto de vez en cuando? ¿Por qué me desconecto de mi misma? 

Propósito para el año nuevo: vivir más despacio, pudiendo hacer las cosas pasito a pasito, disfrutando más del camino. Quiero que 2014 sea mi año del Renacimiento :) Quiero ser más feliz y seguir viviendo de un modo intenso y apasionado pero dedicando el tiempo necesario para cada cosa. Quiero disfrutar más de mi, de mi gente y de mi vida y mantener vivo mi blog ;)

En bajito, mirando al cielo y con morritos: 'Por favorcito, 2014,  tráeme muchas cosas buenas y ayúdame a crearlas yo también  :) 

¡Feliz 2014 a tod@s! 

Bye Bye 2013...

Caos
Dolor
Lágrimas
Despedidas
Accidentes
Humus
Moto
Operación
Miedo
Destrucción
Pena
Culpa
Rabia
Tristeza
Melancolía
Soledad
Morriña
Muerte
Final
Rehabilitación
Agotamiento
Más Dolor
Equilibrismos
Rotos
Elecciones
Planteamientos
Libros
Familia
Amigos 
Personas
Cine
Magia
Risas
Amor
Sueños
Proyectos
Retos
Superación
Vida
Emoción
Intensidad
Creatividad
Gratitud
Posts
Relatos
Libretas
Cortos
Bolos
Pasión
Ilusión
Motivación
Más Risas
Aprendizaje
Fuerza
Coraje
Lucha
Renacimiento
Construir
Esperanza
Búsqueda
Confianza
Fe


Yo, un año más, creciendo.