lunes, 10 de junio de 2013

Mi pequeño-gran estudio

Hace un tiempo os hablé de mi pequeño-gran hotel, pues bien, como podéis imaginar tanta ocupación y tan diversa requiere una gestión altamente efectiva y, en ocasiones, como cualquier gran multinacional, es tremendamente complejo conseguir que todo funcione correctamente. Para ello tengo un estudio, la oficina en la que gestiono todo lo que necesito. Ahora con la crisis, surgen también nuevas oportunidades, se abre un mundo nuevo de posibilidades que hay que saber ver y aprender a innovar para sobrevivir en un panorama a todas luces complicado. 

Mi estudio es uno de esos espacios que engañan, por fuera parece más bien pequeño pero en realidad, una vez dentro descubres un lugar muy amplio con un despacho central bastante grande. Muebles blancos modernos y clásicos, combinados con objetos funcionales y delicadamente escogidos que le aportan el color y la calidez necesarios para un buen equilibrio. En uno de los laterales tengo una sala de reuniones reservada para cuando vienen mis asesores, quienes por fortuna, creen y confían en mi criterio y cuando yo no puedo con todo aparecen con su mejor sonrisa dispuestos a ayudarme como mejor saben.

Me gusta combinar lo mejor del mundo clásico y del moderno. Por ejemplo, tengo un iMac último modelo con un sólo cable para la electricidad y con todos sus accesorios correspondientes inalámbricos, sin embargo mi mesa es de madera antigua, bien trabajada y pintada de blanco y tengo una gran colección de libretas, lápices y plumas para escribir cuando siento la necesidad de hacerlo. Para mí son momentos de silencio y de soledad altamente valorados, los disfruto enormemente y me sirven para hacer grandes descubrimientos, generar ideas, evoluciones de pensamiento, nuevas líneas de actuación, soluciones a las situaciones más complejas, etc. Son mis momentos mágicos en lo que encuentro luz y que me hacen profundamente feliz por eso me gusta rodearme de cosas que me provoquen buenas sensaciones y que me ayudan a acceder a ese lugar en el que se esconden preguntas y respuestas.

El estudio también dispone de largos pasillos que son el camino perfecto para acceder a aquellos lugares más recónditos en los que almaceno en grandes bibliotecas todo tipo de experiencias, recuerdos, momentos, fotografías, libros, cuadros, películas, series de televisión, guiones, trabajos realizados, proyectos pendientes, sueños y un largo etcétera. También tengo un almacén un poco más oscuro donde guardo las lecciones aprendidas de los peores momentos vividos, no me gusta su base, pero sí el resultado por lo que tengo que ir allí necesito recuperar algo que aprendí en su día y que por circunstancias de la vida debí olvidar. Así que antes de tomar cualquier decisión verdaderamente importante, mi labor como gestora es entrar en todas y cada de esas bibliotecas para poder tener en cuenta todos los puntos de vista posibles y dejar el menor margen de error. Intento siempre que ese margen se mantenga entre un 0 y un 1%. Ambicioso, lo sé.

Para ello, en muchas ocasiones tengo que entrar varias veces en las mismas salas así que mandé construir raíles y un carrito parecido al de las minas pero en versión moderna y confortable. Lo malo es que la biblioteca de las malas experiencias como no la quería cerca de las demás la ubiqué en un lugar de díficil acceso y para llegar allí necesito un equipo completo de escalada. Antes de emprender el camino de descenso tengo que prepararme física y emocionalmente, así que habitualmente dar ese paso me lleva mucho  tiempo; tengo que localizar todo el equipo, ponerme el traje, las botas, el arnés, el casco, los guantes, preparar las cuerdas, superar el miedo a caerme, a hacerme daño, a que se rompa la cuerda y no sea capaz de regresar...así que cuando siento que llega el momento de bajar hasta allí, suelo avisar a uno o dos de mis consejeros sólo para que estén al tanto, con el móvil cargado de batería por si no puedo volver sola de allí abajo.

Cuando ya lo tengo todo arreglado tan sólo me hace falta dar el primer salto hacia abajo bien agarradita a la cuerda y comenzar la bajada. En ese momento recuerdo el significado de la palabra vértigo y un sudor frío y molesto me recorre la espina dorsal. Las dudas y el miedo al dolor me asaltan pero entonces, recuerdo que soy valiente y muy fuerte y que soy capaz de conseguir todo lo que quiero cuando me lo propongo así que...cierro los ojos durante unos segundos, respiro profundamente un par de veces y, a la tercera, cojo aire y ... pam, ¡salto! Ahora que ya hice lo más duro, sólo tengo que confiar en mí y seguir bajando hasta llegar al suelo.

Una vez allí abro la puerta y siento escalofríos...pero siempre he sido de arriesgar por lo que no vacilo, abro la puerta y me enfrento a mis propios fantasmas, busco entre los libros, páginas, páginas y más páginas que leo con la linterna de mi casquito rojo, revivo experiencias dolorosas y siento ese mismo dolor pero desde el aprendizaje y sigo así hasta que encuentro la solución y descubro una vez más que el dolor es igual de necesario que el placer. Aquí es cuando me reafirmo, aunque sepa que la vida a veces es muy dura y en ocasiones jodidamente dolorosa, cuantas más veces me enfrento a mis miedos, más cerca estoy de mí misma y más segura de mi camino y así me doy cuenta de ya tengo lo que necesito y que es hora de volver a subir.

Al hacerlo descubro que con el paso de los años y de mis múltiples viajes el camino de vuelta es cada vez más rápido y fácil y, en un visto y no visto llego otra vez arriba. Vuelvo a mi confortable despacho, me echo una buena siesta en el sofá y duermo tranquila y en paz conmigo misma. Me despierto renovada, realizada, más fuerte y más sabia. Me regalo una buena ducha y salgo a darme un homenaje: un buen desayuno al sol, acompañada de buena música y me invade la sensación de que todo está en su sitio y bien ordenado.  Aún con mucho trabajo por delante ya sé que tengo que hacer algunas reformas para continuar creciendo y obteniendo un año más un balance positivo en mi pequeño-gran hotel.

jueves, 21 de abril de 2011

Mi pequeño-gran hotel

Hace años hablando con una buena amiga le expliqué que en mi corazón había muchas personas y muchos lugares, para entendernos, es como si fuera un hotel en el que cada persona y lugar disfrutan de una habitación propia.

He vivido en 12 casas diferentes a lo largo de mi vida, entendiendo vivir como períodos largos de la vida de una persona, me he mudado mínimo 12 veces, he vivido con mi familia, luego con mi familia dividida, luego con familia ajena, luego con compañer@s de piso y luego en pareja.

He vivido en varias comunidades autónomas, en diferentes provincias dentro de la misma, y dentro de una ciudad en diferentes barrios. Esto me ha aportado multitud de experiencias distintas y multitud de personas con caracteres muy diferentes.

La pregunta es, ¿cómo almacenas esas experiencias? ¿cómo guardas a personas que has conocido y que quieres mantener contigo, aunque por razones de distancia obvias no puedes tenerlas cerquita? Mi respuesta, me llevo todo lo que he vivido y quiero conservar bien guardadito en el corazón. Fisícamente no es muy grande sin embargo es súper elástico y en él puedes compartimentar todo lo que quieras.

Por ejemplo, yo tengo una habitación para cada persona y para cada lugar que quiero llevarme siempre conmigo. Cada habitación tiene unas características propias acordes con su inquilino (hay hasta propietarios), la decoración depende de los gustos, aficiones de esas personas y el tamaño de la misma depende del tiempo que lleven y de lo que se hayan ganado. Hay habitaciones espectaculares, hay habitaciones más modestitas, las hay con más y menos muebles, más grandes y más pequeñas y todo depende de las historias vividas con ellos. Cuando conozco a alguien interesante le alquilo una habitación y el tiempo y la experiencia serán las que entregarán las llaves definitivas o retirarán el uso de las instalaciones.

Este pequeño-gran hotel es un lugar confortable donde procuro mimar a mis huéspedes y ponerles bomboncitos en la almohada por las mañanas :) pero a veces, hay terremotos que no se pueden evitar y ... los muebles se caen, algunos se rompen y se producen grietas en las paredes. Es inevitable, la propia vida va poniendo a prueba la resistencia de ese edificio y en particular la de sus habitaciones, a veces se consigue reparar completamente, tirar muebles antiguos y sustituirlos por unos nuevos; otras, los estragos son tan grandes que se convierten en irreparables y las personas se ven obligadas a recoger su maletita y a dejar la habitación. Sus muebles buenos, son aprovechados, pero la habitación queda libre y vacía por algún tiempo. Hay terremotos que pueden destrozarlo todo y en esos casos, hay que tomarse todo el tiempo necesario para redecorar esas habitaciones y que vuelvan a estar libres para nuevos inquilinos.

También hay diferentes salones para las ocasiones especiales, donde coinciden muchos de mis inquilinos, se conocen entre sí, hacen fiestas, comidas y cenas y hasta hemos celebrado algún que otro baile. Esos días, ¡todo se alborota! es como la cocina de palacio de los cuentos de hadas, todo el mundo volcado con los preparativos del gran baile anual, eso sí, aquí se viene sin máscaras, están prohibidísimas.

Es genial, es tan grande que tiene unos pasillos hacia un almacén de imágenes y espacios infinitos que está dentro de mi cabeza, y ahí van a parar todos los buenos recuerdos, las historias más antiguas y los viejos muebles que sigo queriendo conservar. También hay grandes praderas verdes y cielos azulados para despejar, caminar y correr con libertad cuando el corazón comienza a oprimirse un poco. Además hay gente que lleva toda una vida conmigo y claro sus cosas no caben todas en una habitación :) Necesitamos más espacio para guardar, afortunadamente, intentamos clasificar y guardar sólo lo bueno, lo malo solemos expulsarlo de diferentes maneras, la más habitual, a través de unos toboganes que van hacia los ojos y bajan por las mejillas convertidos en agua; en ocasiones también utilizamos otros métodos, el del grito, el de la fuerza, el de la tenacidad, el del cansancio y algunos alternativos.

También existe una música ambiental diferente para cada habitación, cada una asociada a la persona y/o lugar que la ocupa y por supuesto, asociada también a mi relación con ellos. Un color, un olor, un tacto especial y todo bien ordenadito para que todos se sientan cómodos y se pueda aprovechar mejor el espacio.

Hay mucha ocupación, pero siempre hay sitio para nuevos amigos y lugares, puede que al inicio sólo tengan un rincón, sólo un alquiler temporal o sólo les esté permitido tomar algo en la cafetería, pero quien sabe, currándoselo a lo mejor consiguen una habitación :).

Bienvenidos a mi pequeño-gran hotel!

L.


viernes, 18 de marzo de 2011

Experiencias

Es alucinante comprobar el poder que tienes sobre tu propio destino, tú y sólo tú decides cómo y cuándo toca coger al toro por los cuernos y plantarle cara una vez más a la vida y justo en ese momento cuando vuelves a comprobar aquello en lo que siempre has creído, ese principio que rige tu vida... pasa algo 'aparentemente aleatorio' que trastoca tus planes y te quita esa fuerza, ese empuje, ese arranque.

En mi caso, hace un año decidí que iba a apostar por mí misma y por mis sueños, y comencé a accionar para preparar el terreno. Resulta que los planes no me salieron como yo esperaba a nivel laboral y tuve que tomar una decisión al respecto. O seguía con mi nuevo trabajo con muchas posibilidades a futuro pero con un presente que no me permitía continuar con mi propio camino en paralelo o arriesgaba y apostaba por mí, por lo que yo realmente quería hacer en la vida, a pesar de que pudiera equivocarme por perseguir un sueño.

Para mí, la elección estaba muy muy clara, la vida es muy corta y ahora que había vuelto a sentir hacia donde quería ir, ahora que había despertado otra vez mis sueños y mis ganas, decidí que quería seguir mi propio camino, el camino que te manda el corazón y no la razón, el camino duro pero que te hace feliz independiente de si llegas o no a la meta final. Y así lo hice, elegí ser mi propia guía, elegí apostar todo mi dinero por mí y estoy orgullosa de mi decisión, estoy en pleno camino y nunca me podré recriminar a mí misma haber cedido al miedo y a la concepción realista y sensata de la vida.

Es verdad que es más fácil para mí ahora que aún no tengo hijos, ni una hipoteca que pagar, así que sólo necesitaba echarle huevos, deshacer la maletita para dejar espacio para todo lo nuevo que estaba por llegar.

El primer día de mi nueva recuperada vida estaba hiperfeliz por sentir de nuevo que era yo la que manejaba el timón, aún sabiendo que me iba a encontrar más de una tempestad por el camino, pero daba igual, le haría frente como siempre. Con fuerza, con cariño y con buen humor como siempre intento hacer. Lo que no me imaginaba yo es que justo al día siguiente el destino me había preparado una sorpresa non-grata. Pues sí, así era, poco antes de presentar una escena me caigo y me destrozo el pie, rabio, dolor, me cuesta aguantar al principio pero después me tranquilizo y pienso es un esguince, no pasa nada, en unos días estará bien. -¿Puedes hacer la escena Laura? (me pregunta mi profe de interpretación), -Por supuesto, he venido a presentar de escena y llueva, truene o nieve, o me duela el pie, la voy a presentar, me cueste lo que me cueste.

Dicho y hecho. Presentamos la escena, estuvimos bien los dos, estuvo orgánica y creíble, la relación de pareja era creíble, los conflictos de cada uno también y las emociones transmitidas. Cumplimos, nos pidieron más energía, que para la próxima lo mismo pero 'subiendo el nivel de intensidad' porque era una escena para teatro y no para cámara y por tanto, requiere de una energía y un volumen de voz más altos, pero estaba bien. El público contento, la profesora contenta, los actores, contentos. Buen trabajo, Dani!

Cumplimos, cumplí, de hecho ni cojeé en escena, era obvio, Marta Valls no se había jodido el pie así que aprendiendo el oficio, intenté ser lo más profesional que pude. Mi proeza acabó ahí.

Al día siguiente, diagnóstico, hueso roto, hay que operar, cambio otro hospital, efectivamente hay que operar, preoperatorio y escayola momentánea. Día siguiente, escayola definitiva, tratamiento conservador, ya no hay que operar. Miedo. Desconfianza. Será una señal ?¿ Aceptación e inicio de la recuperación.

De eso ha pasado ya más de un mes y en lo único que podía pensar es...si esto es todo lo malo que me tiene que pasar, firmo pero ya. Estoy segura que esto me ha salvado de algo mucho peor, quizá de un atropello mortal o algo así, en realidad esto me está obligando a salir poco a la calle y a hacer bondad como dicen los catalanes. Pues nada, aquí me tienes con toda mi mochila cargada de energía pero sin poder soltarla, por muchas razones es una Gran Putada, consumo el paro estando de baja, no puedo trabajar, no puedo hacer clases de taekwondo, no puedo comenzar a dejarme la piel el escenario que era el plan para este segundo semestre y mil mierdecitas más, pero...podía haber sido peor y estoy aprendiendo muchas cosas de esta experiencia, de mí mísma, de los otros y, aunque a veces mire mis muletas y las quiera tirar por la ventana, en realidad estoy agradecida porque estoy viva, porque respiro, porque me miman y por infinidad de cosas más.

Así que aunque puede que el destino me esté gastando una broma pesada, no pienso renunciar, no voy a tomarmelo como una señal para abandonar el camino, ni para retroceder en lo que ya había conseguido. Lo he dicho siempre, lo que no te mata te hace más fuerte y esto no está consiguiendo mermar ni mi empeño ni mi convicción, así que aquí sigo, cargando tanto mi mochila emocional que espero cuando vuelva a caminar con dos pies y sin apoyos poder hacer honor a mi nombre y demostrarme encima de un escenario que aquí estoy yo para lo haga falta, que no me dan miedo las trabas, que no pienso renunciar y que voy a intentar dar el do de pecho!

L.



martes, 13 de julio de 2010

De hermanas postizas

Hace muchos años ya, conocí a una persona muy especial con la que he compartido mil y una noches en vela, mil y un momentos, mil y una aventuras y algún que otro momento rarito, de esos que parece que la amistad no es lo que era, pero gracias a Dios, las cosas se hablan y se arreglan. Hemos hecho de todo, hasta ocupar una casa...madre mía!! Siento haber usurpado aquel lugar, de verdad que lo siento! Sobre todo después de enterarme de quién era su dueña.
Hemos vivido juntas muchísimas cosas, practicamente toda la vida desde los 12 años aprox. hasta hoy...eso son muchos años con sus correspondientes días, tardes y noches...prácticamente nos conocemos tanto mutuamente que no hay nada que se pueda esconder y no hay nada que no se intuya...en fin, una amistad muy larga en la que hemos pasado de niñas a adolescentes, de adolescentes a jóvenes y de jóvenes a adentrarnos en el mundo adulto. Todas esas etapas conflictivas con lo bueno y con lo malo y seguimos al pie del cañón.

Hoy he descubierto entre correos varios, una maravillosa perla que escribió hace años sobre una pareja que muchos de vosotros conocéis. He de deciros que gracias a ella y a su buenísima influencia empecé a dar rienda suelta a las palabras y en breve inaugurará su propio blog.

Todo el mundo que conoces, llega a tu vida en un momento concreto, todos mis amigos llegan en momentos especiales de mi vida y los llamo amigos porque ahí se quedan, en mi vida. Mi amiga Vane es sin duda una de ellas y si no me equivoco creo que la más veterana. Gracias por todos estos años y por todos los que quedan por venir! Gracias por estar siempre ahí, a las duras y a las maduras, gracias por apoyarme siempre en todo lo que hiciera aunque no estuvieras de acuerdo, gracias por echarme la bronca cuando lo merecí, gracias por entenderme y gracias por apoyarnos desde el principio. Te quiero mucho, Vane!

Lo prometido es deuda, esto es una muestra de lo que encontraréis en su blog y la maravillosa perla de la que os hablaba.
TE LO PERDONARÍA TODO

 
     "Te lo perdonaría todo",  jamás imaginaría una declaración de amor más clara, más sincera. Una declaración de amor que lo resumiera tan bien todo, que explica en sólo cuatro palabras el verdadero significado de la palabra AMOR, de la completa entrega, de la eterna fidelidad... Te lo perdonaría todo...

 
     Me sonaría a una frase vacía, hueca, adulterada, como tantas otras frases bellas que asesinan cada día, falsos Don Juanes de una noche para camelar a su femenina presa. Me sonaría hueca si no conociese tan bien los labios que la susurran, el corazón que le dio vida, el amor del que brota, me sonaría hueca...

     Pero tal vez es el simple hecho de nacer de esos labios, de ese corazón, lo que la dota de todo su significado, porque firmemente creo que su mensaje es sincero, real, palpable, se lo ha demostrado, se lo perdonaría todo, quizá parte ya se lo esté perdonando ahora, porque la quiere, la quiso y la querrá siempre. Y ese sí es el verdadero amor, el que no se gasta, el que perdura siempre, porque pase lo que pase lo perdona todo, lo supera todo.

 
    No hay mayor entrega, mayor muestra de sinceridad y respeto que ese perdón que él le brinda, que él  le regala, porque es un perdón que realmente olvida, que realmente respeta al ser amado porque lo quiere tal como el otro es, no pretende cambiarla, ella es así y la quiere por ser ella. Es un perdón que sana porque no está envenenado con rencor, ese rencor que tanto nos daña a todos, perdona sin explicaciones, sin motivos y comienza de nuevo como siempre, recuperando el amor donde lo dejaran entonces, como si siempre fueran ellos, sólo ellos y el tiempo se detuviera hasta estar de nuevo juntos, como si realmente el mundo, la vida, el tiempo fuese sólo por y para ellos...

 
    Y parece ser así, porque todo vuelve a encajar perfecto... sus risas, sus labios, sus cuerpos, como si se tocaran por primera vez. Porque son ellos, los que fueron siempre, los que se pertenecieron siempre, los que existieron sólo para conocerse, reencontrarse y fundirse formando un todo, un ellos... un único ser que nada ni nadie conseguira separar nunca.

 
    Por eso y sólo por eso, él se lo perdonaría todo - y ella sabe que es verdad-.

Vanessa E. B.

L.




viernes, 9 de julio de 2010

Que así sea!

Esta mañana me he llevado una gratísima sorpresa al ver que el Ayto. de Barcelona, finalmente va a poner a disposición de los ciudadanos una pantalla gigante para ver la final del mundial de Sudáfrica el próximo domingo día 11. Por fin!! Ya la podían haber puesto antes, porque en esta ciudad tan sumamente plural hay mucha gente que la reclamaba.

Resulta un poco decepcionante que en varias ciudades españolas y europeas haya pantallas gigantes para ver los partidos del mundial y una de las ciudades más punteras y cosmopolitas de aquí como es Barcelona, no tenga una. En las noticias podías ver incluso españoles repartidos por el mundo celebrando la victoria de la Roja en diferentes ciudades europeas y aquí, nada de nada...no entiendo.

Recuerdo la celebración de la Eurocopa 2008 en las Ramblas, jamás había visto tantísima bandera española sin que fuese una manifestación de ultraderecha...en ese momento todo era emoción y alegría, todos ondeaban la bandera orgullosos agradeciendo que la imagen del país fuera positiva y diferente de toros, sangría y paella. Fue apasionante la cantidad de gente que había, la cantidad de energía que se transmitía de unos a otros, la inmensa alegría que inundaba una de los signos Barceloneses (y por ende catalanes) por excelencia. Y ese día, todos gritaban Viva España! Viva la Selección! Viva la Roja! y sobre todo "Yo soy español, español, español"...hasta jugadores catalanes, en el autobús de la selección botaban, saltaban e incluso cantaban "yo soy español, español, español". Ese día hubo un motivo para gritarlo con orgullo y ahora estamos a punto de volver a hacer historia y además en un Mundial!

Siempre me he sentido identificada con Galicia, siempre respondo -incluso a gente de fuera - que soy gallega, y cuando me preguntan de dónde con cara rara, digo, de Galicia, en España. No es por nada, es porque siempre me he sentido más identificada con la cultura de mi tierra que con la cultura española, sobre todo con la que exportamos a nivel internacional...Resido en Barcelona desde hace unos 7 años y aunque estoy muy bien aquí, por alguna extraña razón, siempre diré que mi hogar está allí. No me considero nacionalista ni independista, me considero una de tantas gallegas que ha tenido que vivir la vergüenza de tener un presidente que fue ministro en la dictadura de Franco, que nunca reivindicó nuestra tierra y que se preocupaba más por Madrid y la capital que por su propia tierra. No puedo decir más, cuando Franco era gallego y Rajoy también. En fin...me avergüenza que no se hiciera nada para hacer crecer y evolucionar nuestra tierra y por ese sentimiento de vergüenza y rencor me siento con plenos derechos de reivindicar el valor de la tierra en la que nací, de sus gentes y de su cultura. No somos unos paletos que sólo saben obeceder a un cacique y arar la tierra.

Toda esta historia viene porque eso es un pequeño resumen de lo que siento en cuanto a Galicia, y porque entiendo los nacionalismos no violentos, pero no por ello dejo de disfrutar con los éxitos que se consiguen a nivel nacional y igual que también me avergüenzo cuando toca por ser un país de toros y panderetas. Si todos (la gran mayoría) podemos alegrarnos, emocionarnos y sentir orgullo gracias a la selección de fútbol, que así sea!! Si por una vez se puede gritar soy español sin sentir vergüenza por nuestra política, por nuestros políticos, porque a nivel internacional se nos conozca (aunque con mejoras,afortunadamente, gracias al esfuerzo de muchos) por matar animales y hacer de ello una fiesta, por comer paella y estar de fiesta hasta el amanecer, por la impuntualidad, por la crisis, por el terrorismo, por la violencia de género...que se grite joder y que se grite desde donde cada uno quiera. Si por una vez gritar eso y ondear una bandera no significa ser facha, pues bienvenido sea!!

Sé de gente que el día de la semifinal, dijo "no voy a ver un partido porque voy a un concierto de Serrat", y otra que dijo "no entiendo que todo un país se movilice por un partido de fútbol", y al día siguiente...después de ganar el partido y de la euforia que se generó a nivel nacional, decían cosas como "vaya partidazo el de ayer", "si es que Puyol es un crack", "si es que son buenos porque la mitad son del Barça", "qué bien que juega la selección", "vaya lección de fútbol" y demás lindezas...¡oportunistas! Y no me debería enfadar porque igual que yo tengo derecho a ser como soy y decir lo que pienso y siento, ellos también, eso no me enfada, ni me da rabia, no a todos les tiene que gustar lo mismo y no todos tienen por qué contagiarse de una ilusión....me enfado porque falta coherencia, señores! Adoro esta ciudad (por eso vivo aquí), me gusta cataluña y me gustan los catalanes y reconozco muchas cosas que la gente de fuera de aquí no suele entender...pero aún así...ponerle tantas pegas cuando la gran mayoría quiere disfrutar de la Roja...no entiendo la cerrazón de verdad.

No soy una forofa del fútbol, mi afición viene contagiada por la de mi pareja, pero desde hace unos años, sigo de cerca este mundillo y los campeonatos grandes me ponen muy nerviosa, eufórica y reconozco que es un deporte que antes no me decía nada y ahora me genera muchas emociones y los partidos de esta selección los disfruto muchísimo. Tienen un buen juego y cuando ves un partido lo sientes así, e incluso entiendes que haya tantísima gente futbolera. Eso no quiere decir que sea el único deporte y menos aún que sea el único en el que destacamos, véase por ejemplo Nadal, la selección española de baloncesto, la fórmula 1, motos GP, e incluso en Taekwondo (hecho del que me enterado recientemente) pero hoy estoy hablando de fútbol, hoy estoy hablando de la Roja, hoy estoy hablando de un momento de alegría y orgullo nacional que no entiende de CC.AA. que no entiende de yo soy culé, yo madridista, atlética o del Betis, estoy hablando de estar a un paso de hacer realidad un sueño de un país, de una generación de jóvenes talentosos que hacen gala de valores como el esfuerzo, la dedicación y el trabajo en equipo que nos puede convertir en el Mejor Equipo de Fútbol del Mundo. Es un evento internacional y muy grande, y con un EQUIPO, no con una estrella, por eso si todos lo jugadores sean del equipo y de la comunidad que sean se ayudan, se protegen, se motivan y se abrazan cuando ganan...¿por qué fuera del campo se ha de politizar?

L.